Cámara oculta

Una cámara oculta en un lugar inadecuado…

       No falla. Y es que cada cierto tiempo, aparece un nuevo candidato a llevarse el premio a tonto del año. En esta ocasión, la guardia civil ha detenido a un joven en la provincia de Murcia, quien presumiblemente hubiera colocado en el baño de mujeres de un gimnasio un dispositivo de grabación de imágenes envuelto en papel de baño, intentando de esta forma que pasara desapercibido. El citado dispositivo estaba camuflado en un pendrive, configurando lo que se conoce popularmente como una cámara oculta o cámara camuflada. Si se nos permite el chiste malo, el caballero no demostró tener muchas luces, a pesar de que la noticia tuviera lugar en Puerto Lumbreras…

Cámara oculta
Cámara oculta camuflada en pendrive

      La cámara oculta: ¿un peligro incontrolado?

     Y sin embargo, el peligro que suponen las cámaras ocultas como las que se visualizan en las imágenes que acompañan es algo de lo que ni el legislador ni la opinión pública son conscientes, en líneas generales. No nos referimos a cuando estas están en manos de detectives privados, quienes como adjudicatarios legales de la investigación privada las utilizamos en nuestras investigaciones, siempre conociendo y respetando los límites de la ley y de la ética y salvaguardando los derechos de quienes pudieran aparecer en los vídeos obtenidos. No nos referimos tampoco a una falta de regulación legal, dado que la captación de imágenes de terceros sin su consentimiento se encuentra protegida por diversos preceptos legales (Ley de protección de datos, código penal, Constitución Española).

      Es simplemente que la tecnología ha adelantado a la legalidad por la derecha, a 200km/h y sin casco. Años atrás, una cámara oculta era algo realmente difícil de conseguir, que debía adquirirse en un mercado profesional o fabricarse en casa, asumiendo que se tuvieran unos medios y conocimientos no al alcance de cualquiera. Pero hoy en día, las cámaras ocultas (de más que dudosa calidad, eso es cierto) se venden en multitud de webs a partir de 10€, y entre ellas, podemos localizar sin muchos problemas el citado pendrive protagonista de esta entrada. Es más, hoy en día, cada persona lleva como mínimo una cámara encima en todo momento, la de su móvil. Y convertirla en cámara oculta, es tan solo una cuestión de habilidad.

¿Es posible controlarlas la existencia de cámaras ocultas?

cámara oculta por Detectives Garbo
Cámara oculta colocada por Detectives Garbo en el interior de un refresco

      Pues francamente, no… Controlar tal cantidad de cámaras ocultas es una utopía, y de hecho, la cosa se complica cuando las herramientas para la difusión de las imágenes se multiplican también de forma exponencial: you tube, dailymotion, vimeo, y demás plataformas de difusión de vídeos y fotografías reproducen una y otra vez los vídeos tomados de forma ilícita. A pesar de ello, resulta más que curioso que se tengan tantas cautelas con las imágenes tomadas con cámara oculta por detectives o periodistas, y que sea sin embargo tan sencillo encontrar en las citadas plataformas vídeos “voyeur” (tomados sin ningún control y sin ninguna legalidad, y que jamás se denunciarán sencillamente por que su protagonista jamás llegará a saberlo), grooming, sexting, agresiones, acosos… que no se denuncian por vergüenza, miedo, o desconfianza en la ley.

      El futuro no se muestra halagüeño ante esta problemática. Las grabaciones oficiales, ya sean de detectives privados, periodistas u otros profesionales siempre van a respetar la legislación y los derechos de terceros. El problema serán siempre las grabaciones ocultas realizadas sin ningún control, y que dada la facilidad para acceder a ellas y para compartirlas o difundirlas de forma anónima, irán a más.  Un principio básico en criminología afirma que la prevención absoluta del delito es una quimera, y si bien esto es completamente cierto, no quiere decir que no puedan tomarse una serie de precauciones básicas  y fáciles de tomar (del mismo modo que se recomienda en informática), como desconfiar de aparatos colocados fuera de lugar y sobre todo en lugares reservados, o de móviles sospechosamente colocados con la cámara situada de forma frontal.

      Y en los casos extremos, siempre existe el recurso de contratar detectives privados. Como expertos en colocación y manejo de cámaras ocultas, somos también expertos en localización de las mismas, uniendo para esta empresa personal cualificado y medios técnicos. Los “malos” no son siempre tan chapuceros como quien da lugar a esta entrada, y una serie de tareas de contraespionaje realizadas por detectives privados contribuirán a despejar sus dudas, tanto en domicilio como en su despacho. 

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