Investigador privado: ¿Cómo se contrata un detective?

          La contratación del investigador privado

         Resulta increíble, pero es así. O tal vez, ese sea precisamente el motivo. Probablemente no haya profesión cuya imagen pública esté más condicionada por los estereotipos del género negro y policíaco, y a la vez, sea más desconocida en su faceta más real. ¿Cómo se contrata a un investigador privado?  El título que da entrada a este blog es una duda que mantienen todavía a día de hoy muchos de nuestros potenciales clientes, y cuya respuesta, no debería ser muy diferente de “igual que cualquier otro profesional, como un abogado o un médico”. Pero a efectos de despejar  las dudas en la medida de lo posible, ampliaremos un poquito la respuesta.

       La contratación de los servicios de investigación privada en España están regulados por la ley 05/2014 de 04 de abril, que de forma genérica exige dos requisitos fundamentales para la prestación de servicios, uno en cuanto al detective y otro en cuanto al cliente.

 ¿Qué licencia tiene un investigador privado?

       El investigador debe acreditar ante el cliente su licencia oficial, que le identifica mediante un número de licencia que otorga el Ministerio de Interior y que debe aparecer en su publicidad, informes, y cualquier otro documento de empresa, físico y virtual.  En la actualidad coexisten dos tipos diferentes de TIP (Tarjeta de Identidad Profesional).

¿Cómo se contrata un detective privado?
Tip clásica de detective privado
¿Cómo se contrata un detective privado?
Tip actual de detective privado.

     En cuanto al cliente, este tiene que acreditar “legítimo interés” ante el detective, fórmula que simplificando mucho, pretende obligar al cliente a demostrar que el hecho que solicita investigar afecta de forma directa a sus intereses, ya sean económicos o personales.

     Una vez comprobados y verificados ambos extremos, la contratación puede realizarse dentro de la legalidad y con plenos efectos jurídicos.  Y no… no podemos atenderle de madrugada, en un callejón oscuro, y con el cuello de la gabardina subido… o sí?

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