Playa de S´Arenal, Mallorca

Cómo prevenir hurtos internos en hoteles

Playa de S´Arenal, Mallorca
Playa de S´Arenal, Mallorca

     Se acerca el buen tiempo, y con él, el regreso a las playas, a las caipirinhas en las barras de hoteles estivales y a esa añorada paella en un chiringuito muy cercano a primera línea de mar, regada con importantes cantidades de cerveza y vino. Sobretodo en una isla como la nuestra, Mallorca, los diferentes núcleos turísticos despiertan de su período invernal y se convierten en hervideros de gente llegada de todas partes, unos dispuestos a disfrutar de un merecido descanso en la rutina diaria de sus respectivos países, otros a trabajar durante la próspera temporada de verano, y otros a hacer su agosto en el verano balear… ¿A costa de los demás?

   Lamentablemente, el ajetreo turístico del verano atrae también a “lo mejor de cada casa”, diferentes tipos de delincuencia que de una forma u otra, con una intensidad u otra se manifiestan en todas las zonas turísticas, ya sea de Mallorca u otra parte. Pero en este post no queremos referirnos a la problemática causada por causas externas en los establecimientos hosteleros, de ocio y restauración, los protagonistas del verano, si no a un hecho concreto y conocido con el nombre técnico de “pérdida desconocida”. 

Hurtos internos, o pérdida desconocida

      Bajo este tecnicismo se conoce a aquellos activos empresariales que durante un tiempo definido han desaparecido sin que se conozca una causa exacta que lo justifique. Según nuestra experiencia, una parte importante de esa pérdida desconocida es causada por los hurtos internos. 

    Y es que en efecto, en comunidades como Baleares podemos recibir un volumen de turistas de que ronda los 13 millones de personas, concentrados la mayor parte de ellos en un período de cinco meses. Aproximadamente dos millones de personas por mes, a grosso modo. Durante esos meses es cuando los establecimientos hoteleros y de restauración elevan de forma importante su facturación, su dinámica diaria enloquece y el personal se multiplica de forma constante. Y en medio de todo ese ajetreo y a veces descontrol es cuando puedan empezar  a producirse los hurtos, en ocasiones provocados por los propios trabajadores, y es que la estadística no falla: de cada cien personas, habrá noventa y nueve ovejas blancas y una negra. Y esa negra será la causante de una buena parte de los hurtos. 

        Afortunadamente para el empresario y para las ovejas blancas, combatir a la oveja negra es posible, aunque debe hacerse en su momento. De nada sirve hacer cuentas, ya en octubre y noviembre, para darse cuenta de que algo ha fallado en los sistemas de cobro. Es ahora, cuando empieza el movimiento estival y todo coge forma cuando deben tomarse las medidas adecuadas para llevarlas a cabo en verano.

¿Cómo puede un detective prevenir y detectar los hurtos?

     En Detectives Garbo, tenemos una larga experiencia en detectar el origen de la pérdida desconocida en establecimientos hosteleros, de restauración, ocio, etc… No podría ser de otra forma, dado que ese es nuestro entorno principal: Mallorca. Nuestra actividad en localides turísticas ha sido frecuente, y sin querer sonar pretenciosos, más que satisfactoria. Al fin y al cabo, la experiencia es vital en este tipo de servicios, ya que a pesar de que cada oveja negra pueda tener su propio método de hurto (y de hecho es así), al fin y al cabo todo se reduce a lo mismo, y es no registrar en caja. De esta forma, se produce un sobrante en el reporte diario del día que pueda ser tomado por el trabajador desleal, hurtando no solo una parte de la caja si no provocando además un perjuicio a la empresa, quien tendrá que asumir los costes para producir el beneficio hurtado.

      Especialmente complicados resultan aquellos establecimientos que dividen su oferta entre clientes de pago y clientes de todo incluido, ya que la coexistencia de ambas ofertas en la misma caja, facilita el no registro de las consumiciones, y en consecuencia facilita el fraude.  En otro tipo de establecimientos sin clientes de todo incluido, como restaurantes y pubs o discotecas, el fraude persiste, aunque quizás cambie de forma.  Los turistas, habitualmente, rechazan los tickets de caja. Nunca, salvo ocasiones puntuales, los solicitan, y cuando se los entregan solo revisan el total a abonar, cuando lo hacen.  Es entonces cuando la oveja negra, podrá registrar en el ticket menos consumiciones de las que se han realizado, y sin embargo cobrar el total, provocando un sobrante con muchos números para no acabar en caja. 

           Hurtos internosEl empresario tiene la última palabra, por supuesto. Quizás por prevención, o por sospechas más o menos fundadas, quiera usted realizar una serie de controles a través de detectives privados en su local a efectos de localizar a las ovejas negras. O a lo mejor, es usted afortunado, y no las tiene, eso son cosas de los demás. En ese caso, no nos necesita, olvide lo que ha leído en este artículo. Por que usted no tiene ovejas negras, no?

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