Infidelidades y detectives

Infidelidades: El clásico entre detectives.

Ocultarse ante llamadas y whatsapps
Secretismo ante llamadas telefónicas, whatsapps,…

   Nos apasionan las infidelidades

     Da igual. Por más que una y otra vez digamos que no es la labor más habitual, por mucho que nos esforcemos en señalar nuestros éxitos en el campo laboral o en inteligencia empresarial, por mucho que los detectives privados destapemos infinidad de casos que luego aparecen en los medios o que nuestras aportaciones en informática forense sean de cada vez más valoradas,  siempre estarán ahí.

     No hay conversación entre amigos, cena familiar, o reunión informal donde al saber que somos detectives, no se nos pregunte por las infidelidades. Y en efecto, sí, nos apasionan. La rutina diaria del detective privado dista mucho de aquellas novelas de Raymond Chandler, o del arquetipo dibujado por Humphrey Bogart: No, ya no recibimos en un despacho sombrío con una lámpara de flexo encima de una mesa destartalada, y con una botella de whisky barato al alcance de la mano. Y sin embargo, nos apasionan. Por qué?

     Quizás la respuesta a la pregunta esté vinculada al resto del párrafo anterior. Porque aunque nuestra profesión discurra ahora por unos derroteros totalmente profesionalizados, entre análisis de documentación económica y modernos medios tecnológicos, las investigaciones sobre infidelidades crean un vínculo con el cliente mucho más allá de la relación profesional. Cuando un cliente nos confía asuntos personales, secretos que no hubiera contado a sus amistades más cercanas, y el detective logra demostrarle aquello que no podía ver, ese vínculo que se establece es quizás el momento profesional que más nos acerca al sentimiento romántico de la profesión, a ese Philip Marlowe que todos los detectives llevamos muy en el interior.

                                                                                          Tipos de infidelidades

     Más allá del sentimiento romántico y realizando un análisis algo más analítico, no todas las infidelidades son iguales. En determinados casos se trata de verificar rutinas diarias a efectos de comprobar la veracidad de lo que creemos nuestra pareja pueda haber realizado. En otras ocasiones tenemos sospechas de una relación puntual y ya establecida, y a veces y sobre todo en el caso de los hombres se trata de consumo de sexo de pago. Es fácil de entender que la operativa de cada uno de estos casos resulta muy diferente entre sí. Siempre, cada caso, será único, y por eso, más allá del interés comercial, recomendamos a nuestros potenciales clientes una cita personal para conocer los pormenores de la futura investigación, siempre bajo el más estricto secreto profesional.

     En diferentes webs figuran algunas preguntas más o menos genéricas acerca de comportamientos llamativos y probables infidelidades por parte de la pareja, y que podrían indicar la conveniencia de contratar un detective privado.

     Cambio de hábitos estéticos: tendencia a vestirse mejor, gimnasio, uso de perfumes y mayor preocupación general por la imagen.

     Movimientos en cuentas injustificables.

     Actúa a la defensiva cuando se le pregunta por qué ha estado haciendo durante el día?

     Actúa de una forma indolente en la pareja, y sin embargo sonríe cuando está solo?

     Actúa en ocasiones de forma excesivamente cariñosa sin venir a cuento?

     Cada uno de estos hechos pueden resultar significativos por sí mismos, pero lo fundamental es tener una visión global y lo más objetiva posible de la propia relación. Quizás sea real la existencia de una relación paralela, y entonces nuestro cliente tendrá la oportunidad de tomar la decisión oportuna acerca de su futuro. O quizás sea la propia relación la que haya caído en la rutina y el desánimo, y entonces la intervención de un detective descartando las potenciales infidelidades nos permitirá poner remedio a una situación antes de que sea demasiado tarde.

     Por último, estimado lector, subrayar una reflexión que pueda parecer un argumento comercial, pero es una manifestación realizada por muchos clientes al recibir nuestro informe, tanto si probamos las pretendidas infidelidades como si demostramos que las sospechas no tenían fundamento: “Ha sido el dinero mejor invertido de mi vida: necesitaba disipar mis dudas y lo habéis conseguido”.

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