Menores y redes sociales: ¿es posible investigarlo?

        Podría parecer novedosa la sentencia del Tribunal Supremo aparecida estos días en relación al control ejercido por parte de los padres en el perfil de facebook de los hijos menores, quien en este caso estaba sufriendo grooming por parte de un adulto, en aquel momento no identificado, pero no lo es.

Derecho a la intimidad de los menores

Menor con móvil y pc
Niño utilizando móvil y pc

         Alegaba la defensa del imputado que las pruebas habían sido obtenidas de forma ilícita, ya que los padres habrían intervenido el perfil de la red social en busca de las citadas pruebas, vulnerando así la intimidad de la menor.

           No es objeto de este blog valorar el hecho de que alguien ahora condenado por acoso sexual a una menor se defienda afirmando que la intimidad de esta ha sido violentada por sus padres (aunque sobran las palabras), si no subrayar uno de los principios legales que se desprenden de la sentencia, y es el conflicto entre derechos fundamentales. Si bien todo nuestro sistema judicial está dirigido a garantizar dichos derechos, ninguno de ellos tiene un peso absoluto, ya que alguno debe ceder cuando se produce un conflicto entre ellos: el derecho a la vida es fundamental, pero puede estar justificado que un agente de la autoridad mate a un tercero cuando la vida de otros peligre a consecuencia de este. También un médico está legitimado para producir lesiones a un accidentado (propias de la cirugía) aún sin el consentimiento explícito de este, cuando es su vida la que está en juego.

        E igualmente sucede con el derecho a la intimidad. Admite el tribunal que los menores, por el hecho de serlo, no pierden el derecho a la intimidad. Lo tienen al igual que un adulto, pero a diferencia de estos, existen otros códigos legales (código civil) que obligan a los padres a velar por el bien de sus hijos, y es en estas ocasiones cuando se produce un conflicto entre derechos. La intimidad de los menores contra la obligación de los padres de velar por ellos. Que en este caso fuera a través de la red social Facebook es la menos importante de las circunstancias de la sentencia.

  ¿Qué puede aportar un detective privado en estos casos?

La utilización de la red por menores supervisada por adultos
Inseparables: una adolescente y su móvil

         En realidad, puede pensar el lector que cualquiera puede verificar el facebook de sus hijos menores, no es necesario un detective. Ciertamente, si lo conoce. La realidad es que cualquier hijo adolescente lleva mucha ventaja a la mayoría de sus padres en el manejo de los medios informáticos que tiene a su alrededor, ya hablábamos de la brecha entre las generaciones digitales y las analógicas en anteriores posts de este blog. Sin embargo, y aún asumiendo que los padres puedan estar al mismo nivel de los hijos en cuestiones tecnológicas, debemos saber que crear una cuenta de facebook o instagram es tan sencillo como invertir unos minutos de tiempo en ello. Y quizás, esos perfiles, con otro nombre y otra fotografía nunca sean descubiertos por los padres.

        Dos son las ventajas de contratar detectives privados en relación a este tipo de asuntos. En primer lugar, el peso específico que supondría en un posterior proceso judicial el haber dejado el asunto en un profesional del sector legal, que conoce barreras, métodos y procedimientos para que todo se desarrolle en la más estricta legalidad  y evitar, en la medida de lo posible, sorpresas en posteriores procedimientos judiciales y/o querellas. Y en segundo lugar, el detective no solo realiza una pericial. El detective investiga, y entonces, conociendo los trucos y el knowhow habitual en las redes sociales, pueda sacar a relucir comportamientos en chats o redes sociales de los que los padres no tuvieran el menor conocimiento.

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