Una nueva esperanza

Fue a finales del S. XIX, y el encierro duró en aquel momento casi doce meses. La Iglesia de Baler fue el centro de confinamiento, y la resistencia fue heroica. El teniente Saturnino Martín Cerezo y un puñado de bravos soldados, persistieron en la defensa del territorio español contra el hambre, la enfermedad e incluso el sentido común en un conflicto bélico que cuya finalización desconocían. Durante casi un año, resistieron los ataques del enemigo tagalo y norteamericano, nuevos propietarios de las islas Filipinas tras la finalización del conflicto.  Finalmente, treinta y tres soldados y dos frailes abandonaron la iglesia, a través de las calles de Baler físicamente abatidos, pero radiantes de dignidad y marcialidad, ante la atónica y sorprendida mirada de quienes fueron meses atrás sus rivales en el conflicto.

Serguei Krikalev vivió un infierno de 313 días encerrado en órbita alrededor del planeta Tierra, sin saber cómo ni cuando regresaría, ni si lo haría. La caída de la Unión Soviética y el desmoronamiento económico y administrativo provocaron el “olvido” del cosmonauta, quien finalmente pudo regresar a la Tierra, sano y salvo gracias a la intervención de Alemania.  No hace tanto tiempo,  treinta y tres mineros chilenos pasaron tres meses de angustia  y terror a más de 700m de profundidad, sin agua, alimentos, luz, y sin tan siquiera saber si iban a salir.

Otros muchos, conocidos y anónimos, pasaron situaciones similares. Muchos de ellos pudieron contarlo, y otros no. No siempre el epílogo es el deseado, esa es la verdad, pero esta vez, lo será. No se trata de pensar que mal de muchos, consuelo de tontos, si no de poner en perspectiva las cosas, valorar la delicadeza de la situación que nos ha tocado vivir y aprender de esa convivencia, de ese funcionamiento comprometido como sociedad que hoy podemos observar en nuestro día a día, y que se nos escapa cuando ningún imperativo del destino nos recuerda que juntos somos más fuertes.

Nos vemos en las redes, y dentro de unas semanas, en la calle. Esperemos quedarnos con lo bueno de la experiencia, y que lo malo nos sirva para mejorar.

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