Y Federer obró el milagro… ¿fraude a la vista?

         Aparece hoy tanto en prensa escrita como en televisión una a priori simpática imagen, en la que durante un partido de tenis de máxima rivalidad entre Djokovic y Federer (a la espera de que se vuelva a unir al grupo nuestro paisano Rafa) un espectador se levanta y celebra una ejecución increíble del tenista suizo, quien ante la atónita mirada de Novak devuelve un punto imposible.

        ¿Cuál es la gracia? Si alguien puede devolver un punto de esa forma a Novak, ese es Roger Federer (repetimos: hasta que Rafa vuelva  diga lo contrario), y todos los espectadores se emocionan al ver una jugada así. Todos, incluso los que acuden al estadio en silla de ruedas.

¿ Fraude a la vista?

Federer silla de ruedas
Federer obró el milagro

        En efecto, la imagen se ha vuelto viral. Uno de los espectadores, presa de la euforia, se levanta de la silla de ruedas en la que está sentado y celebra el punto. No es objetivo de este despacho de detectives juzgar mediante esas imágenes una supuesta incapacidad del caballero, ya que son muchos los motivos por los que una persona pudiera estar, aún circunstancialmente, en una silla de ruedas. Pero que duda cabe, que los comentarios observados apuntan todos en la misma dirección, haciendo referencia a la posibilidad de que la mutua o compañía de seguros relevante tomara buena nota de lo observado en el vídeo.

       Ciertamente, y después de las infidelidades, es uno de los asuntos por los que más se nos reconoce a los detectives privados, por los servicios a mutuas y compañías de seguros, quienes injustamente son señalados por la opinión pública y acusadas de buscar cualquier argumento para no hacer frente a sus obligaciones, llegando “incluso” a contratar detectives privados. Y la realidad es que en efecto, esos detectives privados acreditan, en muchas ocasiones, la comisión de fraudes en ocasiones delirantes aportando informes al tribunal donde los jueces, a la vista de las evidencias, dejan sin efecto las pretensiones del litigante.

La confidencialidad del detective privado

        Los detectives privados no podemos hablar de nuestras investigaciones, simplemente. Es uno de los dogmas éticos y legales de nuestra profesión, sin más. Todas nuestras observaciones y averiguaciones se plasman en el citado informe sin que pueda, al menos por nuestra parte, hacerse mención pública a su contenido.  Quizás por eso, y la discreción con las que las compañías de seguros defienden sus intereses (y nos consta que siempre dentro de la más estricta legalidad) es por lo que la imagen que llega al gran público es la de corporaciones sin escrúpulos que persiguen y acosan a su paciente o cliente, y ahora litigante.

         Pero la realidad es diferente: ni las mutuas y compañías de seguros son corporaciones demoníacas, ni todos los trabajadores o asegurados unos estafadores. Quizás sí sea cierto un dicho habitual, y es que pagan justos por pecadores: los intentos de fraude, constantes y en aumento, provocan una reacción a la defensiva en mutuas y compañías, quienes a su vez, puedan dificultar las cosas a clientes y pacientes que actuan dentro de la legalidad.

          Nuevamente, los detectives privados debemos reivindicarnos y postularnos como únicos mediadores en un conflicto continuado de intereses, identificando a aquellos que intentan burlas las normas para obtener un beneficio fraudulento, para que aquellos que no lo hacen puedan exigir sus derechos con plenitud de garantías. Y no tenga ninguna duda el estimado lector: los “malos” no son las compañías ni sus usuarios, sino quienes aprovechandose del sistema, buscan un beneficio injusto. Y entonces, y solo entonces, es cuando pagan justos por pecadores.

Fraude a aseguradoras
Fraudes: algunos más “trabajados que otros”

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