«Mi ex no me deja ver a mis hijos». «No cumple los horarios de entrega». «Durante sus días de custodia los niños están siempre con otras personas». «Cada vez que llega el fin de semana aparece una excusa diferente».

Son situaciones que escuchamos en conflictos familiares después de una separación o un divorcio. Y aunque cada caso es diferente, muchos tienen algo en común: llega un momento en que ya no basta con explicar lo que está ocurriendo. Hay que poder demostrarlo.

Ahí es donde puede tener sentido la intervención de un detective privado.

En determinados procedimientos relacionado con la custodia de menores, el régimen de visitas o una posible modificacióon de medidas, una investigación privada puede servir para comprobar y documentar hechos concretos de forma objetiva.

Pero conviene aclarar algo desde el principio.

Un detective privado no decide quién debe tener la custodia de un menor ni puede garantizar el resultado de un procedimiento judicial.

Nuestra función es investigar hechos. Comprobar si determinadas situaciones suceden realmente, cuándo ocurren y de qué manera, y documentarlas para que puedan ser valoradas posteriormente por el abogado y, cuando corresponda, por el tribunal.

Mi ex no me deja ver a mis hijos: ¿puede ayudarme un detective privado?

Puede hacerlo cuando existe un hecho concreto que sea posible comprobar legalmente.

Pensemos en una situacióon relativamente habitual.

Un progenitor sostiene que acude puntualmente a recoger a sus hijos en los días establecidos, pero que la otra parte se niega reinteradamente a entregarloos. La versióon del otro progenitor es completamente distinta.

Cuando esto sucede durante meses, puede haber decenas de mensajes, discusiones y explicaciones contradictorias. Sin embargo, si finalmente el asunto debe plantearse ante un abogado o un juzgado, lo importante será determinar qué ocurrió realmente en determinadas fechas.

Una investigación puede documentar, por ejemplo, que el progenitor acudió al punto de entrega, la hora a la que llegó, cuánto tiempo permaneció allí y si finalmente la entrega se produjo o no.

Eso es muy distinto a que el detective concluya que existe jurídicamente un incumplimiento del régimen de visitas.

El detective constata hechos; la valoración jurídica corresponde al abogado y al tribunal.

El propio Código Civil prevé que la autoridad judicial determine el tiempo, modo y lugar en que el progenitor puede visitar, comunicarse y estar con sus hijos y contempla la posibilidad de limitar o suspender ese régimen cuando concurran determinadas circunstancias o se incumplan grave o reiteradamente los deberes establecidos judicialmente.

¿Qué puede investigar un detective privado en un caso de custodia o régimen de visitas?

Esta es probablemente la pregunta más importante.

Y nuestra respuesta normalmente empieza con otra:
¿Qué hecho necesita demostrar?

Porque no es lo mismo decir:

«Quiero saber qué hace mi ex».

que decir:

«Quiero comprobar si durante los fines de semana que le corresponde los niños permanecen sistemáticamente al cuidado de terceras personas porque él no está presente».

En el segundo caso existe un hecho concreto que puede analizarse y, si procede, investigarse.

Dependiendo de las circunstancias, una investigación relacionada con custodia o régimen de visitas puede permitir comprobar cuestiones como:

  • entregas o recogidas que no llegan a producirse;
  • retrasos reiterados;
  • ausencias de uno de los progenitores en los horarios establecidos;
  • incumplimientos durante fines de semana, vacaciones o períodos concretos;
  • determinadas circunstancias relacionadas con el cuidado efectivo del menor;
  • presencia habitual de terceras personas cuando este hecho resulte relevante;
  • hechos objetivos relacionados con el incumplimiento de las estancias establecidas;
  • circunstancias que hayan cambiado respecto de las existentes cuando se adoptaron determinadas medidas.

No significa que todas estas situaciones justifiquen automáticamente contratar a un detective.

Significa que pueden existir hechos susceptibles de comprobación y que debemos analizar previamente si investigarlos tiene sentido.

Investigar a una expareja no significa investigar toda su vida

Esta diferencia es esencial.

En ocasiones el cliente llega preocupado, enfadado o después de muchos meses de conflicto y plantea algo parecido a:

«Quiero que sigáis a mi ex durante una semana y me digáis todo lo que hace».

No es así como debería plantearse una investigación profesional.

Primero necesitamos saber qué se pretende acreditar.

Si el problema está en determinadas entregas, quizá la investigación deba concretarse precisamente en esos momentos.

Si lo que preocupa es una circunstancia concreta durante los fines de semana de custodia, habrá que analizar cuándo se produce y qué sería necesario observar.

Muchas veces una investigación bien dirigida durante una pocas jornadas puede resultar mucho más útil que una vigilancia prolongada sin un objetivo definido.

Además, la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada obliga a que las investigaciones sean proporcionadas y estén relacionadas con el interés legítimo que permitió contratarlas. El informe final debe limitarse también a aquella información directamente relacionada con el objeto y finalidad de la investigación.

Por eso, investigar más no significa necesariamente investigar mejor.

¿Puede investigarse una custodia compartida?

Sí, pueden investigarse determinados hechos relacionados con una custodia compartida cuando exista un interés legítimo y un objetivo de investigació legalmente admisible.

Pero aquí también hay que distinguir entre discrepar sobre cómo educa el otro progenitor y necesitar comprobar una circunstancia objetiva que pueda resultar relevante.

No corresponde al detective decidir si los niós deberían acostarse antes, qué alimentación deberían recibir, qué actividades deberían realizar o cuál de los dos progenitores posee un estilo educativo mejor.

Nuestro trabajo empieza cuando existe un hecho susceptible de comprobación.

Por ejemplo, si se afirma que durante los periodos de custodia uno de los progenitores está presente y se ocupa personalmente de los menores y existen razones legítimas para comprobar si eso sucede realmente, puede estudiarse la viabilidad de una investigación.

Lo mismo ocurre con otras circunstancias objetivas que puedan tener relación con las medidas establecidas.

El objetivo nunca debería ser buscar cualquier comportamiento que permita negativamente a la otra parte.

La investigación tiene que responder a una cuestión concreta.

Cuando hay menores, no todo lo que puede saberse debe investigarse

En los asuntos de familia existen además una circunstancia especialmente sensible: hay niños involucrados.

Por eso este tipo de investigaciones requieren más prudencia que otras.

El menor puede aparecer inevitablemente durante una vigilancia relacionada con una entrega, una recogida o un periodo de custodia. Pero eso no significa que deba convertirse en el objeto de la investigación.

En Detectives Garbo entendemos estos servicios fundamentalmente como investigaciones sobre los hechos y comportamientos de los adultos responsables.

Un detective no debería involucrar innecesariamente al menor en el conflicto, interrogarlo sobre lo que sucede en casa del otro progenitor ni utilizarlo como una fuente de información contra su padre o su madre.

Además de tratarse de una cuestión especialmente delicada, normalmente ni siquiera es necesario.

¿Cuándo merece la pena contratar a un detective por incumplimiento del régimen de visitas?

No todos lo problemas relacionados con las visitas o la custodia necesitan una investigación privada.

Esto también forma parte de nuestro trabajo: decirle al cliente cuándo una investigación puede ser útil y cuándo probablemente no lo sea.

Puede tener sentido estudiarla cuando existen, por ejemplo:

  • incumplimientos reiterados difíciles de acreditar por otros medios;
  • versions completamente contradictorias sobre hechos concretos;
  • entregas o recogidas que fallan de forma sistemática;
  • cambios constantes acompañados de excusas que pueden comprobarse;
  • problemas durante periodos de vacaciones o fines de semana;
  • dudas objetivas sobre determinadas circunstancias relacionadas con el cuidado del menor;
  • hechos que el abogado considera necesario acreditar;
  • circunstancias relevantes para una posible modificación de medidas.

Un ejemplo ayuda a entenderlo.

Puede ocurrir que un cliente llegue convencido de que necesita seguir a su expareja durante toda una semana. Después de analizar lo que sucede, descubrimos que el verdadero problema está concentrado en cuatro entregas concretas.

En este caso, probablemente sea más razonable documentar esas cuatro situaciones que investigar indiscriminadamente siete días completos de la vida de una persona.

Ese análisis previo ahorra recursos y, sobre todo, permite obtener una prueba mucho más centrada en aquello que realmente importa.

Pruebas para una modificación de medidas

Otra consulta frecuente aparece cuando uno de los progenitores considera que las circunstancias existentes cuando se fijaron las medidas familiares han cambiado.

En estos casos se suele preguntar:

«¿Qué pruebas puede conseguir un detective para pedir una modificación de medidas?»

La pregunta es comprensible, pero nuevamente hay que concretarla.

Un detective no obtiene «pruebas para conseguir una modificación». Investiga hechos que pueden ser relevantes para el procedimiento.

La diferencia es importante.

Si se sostiene que determinada circunstancia ha cambiado, primero debemos identificar exactamente cuál es ese cambio y después valorar si puede comprobarse mediante una investigación privada.

Puede ocurrir, por ejemplo, que una situación presentada como habitual sea en realidad ocasional. O justamente lo contrario: que algo que la otra parte describe como excepcional pueda documentarse repetidamente durante diferentes jornadas.

Ahí es donde una investigación bien planificada puede aportar valor.

Cuando el cliente ya dispone de abogado, normalmente resulta útil que el objetivo de la investigación tenga en cuenta aquello que jurídicamente se necesita acreditar.

Esto evita algo que vemos con demasiada frecuencia en investigaciones mal planteadas: acumular material videográfico y horas de seguimiento que después no responden a ninguna cuestión relevante.

Una fotografía puede parecer muy clara y, sin embargo, demostrar muy poco.

Esta es una de las cuestiones que mejor explica por qué una investigación profesional no consiste simplemente en sacar fotografías.

Imaginemos que queremos comprobar si un progenitor atiende adecuadamente a sus hijos durante su periodo de custodia y conseguimos una imagen suya entrando en un bar.

A primera vista puede parecer una fotografía importante.

Pero ¿qué demuestra realmente?

No sabemos si estuvo allí cinco minutos o cinco horas. No sabemos dónde estaban los menores. No sabemos si estaban con él, practicando una actividad, con sus abuelos o atendidos por otra persona.

Una fotografía sin contexto puede generar una impresión, pero una impresión y una prueba no son necesariamente lo mismo.

Ahora imaginemoos otra situación.

Durante varias jornadas diferentes se documentan los mismos horarios, desplazamientos y circunstancias, y puede comprobarse que una determinada conducta se repite sistemáticamente.

Probatoriamente estamos ante algo muy diferente.

Por eso, en una investigación privada no buscamos «la foto» que parezca más llamativa.

Buscamos documentar hechos completos y contextualizados.

A veces una secuencia aparentemente poco espectacular de horarios, movimientos y observaciones resulta mucho más útil que una única fotografía impactante.

¿Qué pruebas aporta realmente un detective privado?

El resultado principal de una investigación es el informe de investigación privada.

La Ley de Seguridad Privada obliga a elaborar un informe por cada servicio en el que queden reflejadoos, entre otros aspectos, el objeto del encargo, los medios empleados, las actuaciones realizadas y los resultados obtenidos. Además únicamente debe incorporarse aquella información directamente relacionada con el objeto y finalidad de la investigación.

Dependiendo del servicio, ese informe puede estar acompañado de fotografías, víedos u otros elementos obtenidos legalmente.

La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla expresamente los informes elaborados por profesionales de la investigación privada legalmente habilitados sobre hechos relevantes en los que las parte apoyen sus pretensiones.

Y cuando los hechos reflejados en el informe son discutidos, la misma ley regula la comparecencia de su autor: el detective acredit su habilitación profesional, reconoce el informe y se ratifica en su contenido antess de responder a las preguntas correspondientes.

Por eso el informe no debería limitarse a una colección de imágenes.

Debe permitir entender:

qué se investigó;

cuándo se realizarooon las actuaciones;

qué ocurrió;

qué pudo observar directamente el detective;

y en qué circunstancias se produjeron los hechos.

¿Sirve un informe de detective como prueba en un juicio de custodia?

Puede aportarse a un procedimiento cuando contiene hechos relevantes para las pretensiones de quien lo presenta.

La Ley de Enjuciamiento Civil reconoce expresamente los informes de profesionales de la investigación privadda legalmente habilitados y regula la forma en que sus autores pueden ser interrogados y ratificar su contenido.

Eso no significa que el informe determine automáticamente la decisión del juez.

Tampoco significa que cualquier fotografía obtenida por un detective vaya a resultar decisiva.

El informe formará parte del conjunto de pruebas y será el tribunal quien determine qué valoración corresponde darle.

Por eso preferimos hablar de obtener y documentar pruebas, no de «conseguir la custodia».

¿Puede un detective conseguir que me den la custodia de mis hijos?

No.

Y creemos que cualquier afirmación de ese tipo debe generar desconfianza.

Ningún detective puede garantizar que un juez conceda una custodia, modifique una medidas o limite un régimen de visitas.

Podemos demostrar que determinados hechos ocurrieron.

Podemos demostrar que una conducta se repitió.

Podemos acreditar horarios, lugares, desplazamientos y determinadas circunstancias observables.

Pero las consecuencias jurídicas que pueddan derivarse de esos hechos no las decide el detective.

Nuestra responsabilidad consiste en que aquello que figure en nuestro informe sea objetivo, comprobable y obtenido legalmente.

El detective privado no decide quién es buen padre o mala madre

Existe otro límite que consideramos importante.

Un informe profesional debería describir hechos, no emitir juicios morales sobre los progenitores.

Podemos escribir que una persona llegó a determinado lugar a las 20:15, que permaneció allí hasta una hora concreta o que la entrega prevista no llegó a producirse.

No deberíasmo concluir, únicamente por nuestras observaciones, que alguien es «un mal padre» o «una mala madre».

Tampoco corresponde al detective realizar diagnósticos psicológicos, valorar capacidades parentales o determinar qué régimen de custodia sería mejor para el menor.

Esas cuestiones pertenece a otros profesionale y, finalmente, al órgano judicial.

De hecho, cuanto más objetivo es el informe, más sólido suele resultar.

Un detective no está para defender una historia previamente decidida por elcliente. Está para contar aquello que ha podido comprobar.

¿Y si la investigación demuestra que el cliente estaba equivocado?

También ocurre.

Y es importante decirlo.

Cuando alguien lleva meses viviendo una situación conflictiva puede llegar al despacho completamente convencido de que sabe lo que está pasando.

Pero una sospecha sigue siendo una sospecha hasta que se comprueba.

Puede ocurrir que la investigación confirme exactamente lo que el cliente pensaba.

Puede ocurrir que los hechos sean parcialmente diferentes.

Y puede ocurrir que la investigación descarte la sospecha.

En cualquiera de los tres casos, nuestra obligación es la misma: reflejar lo que realmente hemos observado, no aquello que el cliente esperaba que encontráramos.

Esa independencia es precisamente una de las razones por las que el informe de un detective puede aportar valor.

Lo que un detective privado no puede hacer en un caso de custodia

Que exista un procedimiento familiar no significa que desaparezca el derecho a la intimidad del otro progenitor.

La Ley de Seguridad Privada establece límites muy claros.

No puede investigarse la vida íntima que transcurra dentro de domicilios u otros lugares reservados y tampoco pueden utilizarse medios que vulneren derechos fundamentales como la intimidad personal o familiar, la propia imagen o el secreto de las comunicaciones.

Por tanto, un detective no puede, por ejemplo:

  • entrar en un domicilio ajeno para comprobar lo que sucede dentro;
  • instalar cámaras en una vivienda sin legitimación;
  • intervenir teléfonos;
  • acceder ilegalmente al WhatsApp o al correo electrónico de otra persona;
  • obtener contraseñas mediante engaños o procedimientos ilícitos;
  • escuchar conversaciones privadas ajenas vulnerando el secreto de las comunicaciones;
  • acceder a información protegida por procedimientos ilegales.

En investigación privada hay una máxima que conviene recordar:

no todo lo que técnicamente puede hacerse puede hacerse legalmente.

Y cuando una investigación puede terminar formando parte de un procedimiento judicial, respetar esos límites resulta todavía más importante.

¿Puede un detective seguir a mi expareja?

Puede realizarse un seguimiento cuando existe un interés legítimo, el hecho investigado entra dentro de las funciones legalmente atribuidas al detective y la actuación se realiza dentro de los límites establecidos por la ley.

Pero la respuesta no debería quedarse simplemente en «sí».

Tenemos que preguntarnos para qué se realiza ese seguimiento.

No es lo mismo comprobar determinadas circunstancias durante dos fines de semana relacionados con un régimen de custodiar que investigar indefinidamente todos los movimientos de una persona.

La investigación debe guardar relación con el motivo legitimo por el que fue contratada y respetar los principios de necesidad y proporcionalidad.

Por eso, antes dde iniciar cualquier seguimiento, debemos definir exactamente qué buscamos comprobar.

¿Puedo grabar cuando voy a recoger a mis hijos?

Es una pregunta frecuente y no conviene responderla con un simple «sí» o «no».

No es lo mismo grabar una conversación en la que uno mismo participa que captar una conversación privaa entre terceros. Tampoco es igual obtener determinadas imágenes en un espacio público que hacerlo dentro de un ámbito privado.

Además, una cuestión es que una grabación pueda haberse realizado y otra diferente cómo puede utilizarse posteriormente dentro de un procedimiento.

Si existe ya un conflicto judicial, nuestra recomendación es consultar con el abogado encargado del asunto antes de realizar grabaciones por iniciativa propia y evitar métodos improvisados que después puedan generar problemas innecesarios.

¿Cuánto cuesta contratar a un detective por un incumplimiento del régimen de visitas?

No existe un precio único porque el coste depende de las actuaciones necesarias.

Comprobar una entrega concreta durante una tarde no requiere los mismos recursos que documentar una conducta que supuestamente se repite durante varios fines de semana.

Para presupuestar una investigación debemos conocer aspectos como:

  • qué hechos se pretenden comprobar;
  • en qué fechas podría producirse;
  • Cuáles son los horarios;
  • dónde tendrán lugar las actuaciones;
  • cuántas jornadas pueden ser necesarias;
  • si existen desplazamientos;
  • y si las características del servicio aconsejan la intervención de más de un detective.

Por eso resulta difícil dar un presupuesto serio sin conocer antes el caso.

Nuestra forma de trabajar consiste en intentar concentrar la investigación en aquello que realmente necesitamos comprobar, en lugar de acumular horas de vigilancia sin un objetivo definido

¿Cuánto tiempo debe durar una investigación?

Tampoco existe una duración estándar.

Si queremos comprobar si se produce una entrega en un ddía determinado, puede ser suficiente una actuación puntual.

Si queremos saber si determinado comportamiento es realmente habitual, probablemente necesitaremos observaar más de una jornada.

Aquí aparece una cuestión probatoria muy importante.

Una cosa es demostrar que algo ocurrió una vez y otra demostrar que se trata de una conducta reinterada.

No debemos sacar conclusiones generales de una única observación si aquello que queremos acreditar es precisamente la habitualidad.

Al mismo tiempo, tampoco tendría sentido seguir investigando durante semanas si los hechos necesarios ya han quedado suficientemente documentados.

La coordinación entre abogado y detective puede marcar la diferencia

Cuando ya existe un procedimiento judicial o el cliente está asesorado por un abogado, es conveniente que la investigación tenga en cuenta qué hechos son realmente relevantes para la estrategia jurídica.

No significa que el abogado tenga que dirigir el trabajo operativo del detective.

Significa algo mucho más sencillo: todos debemos saber qué necesitamos demostrar.

Una investigación técnicamente impecable puede resultar poco útil si documenta una circunstancia que después no tiene relevancia para el procedimiento.

Y al contrario, unas pocas actuaciones bien planificadas pueden resultar muy valiosas si responden exactamente a la cuestión que necesita acreditarse.

En los asuntos de familia esta coordinación resulta especialmente importante porque es fácil que el conflicto emocional desplace el foco hacia cuestiones que preocupan mucho al cliente, pero que jurídicamente pueden resultar secundarias.

¿Cómo planteamos estas investigaciones en Detectives Garbo?

Cuando recibimos una consulta relacionada con custodia de menores o incumplimiento del régimen de visitas, no empezamos preguntando cuántos días quiere contratar al detective.

Empezamos intentando entender qué está ocurriendo.

1. Escuchamos el problema

Necesitamos conocer los antecedentes, qué medidas existen, qué está sucediendo actualmente y por qué el cliente considera que necesita obtener pruebas.

2. Separamoos las sospechas de los hechos que pueden comprobarse

En muchos casos el cliente dispone de mucha información: conversaciones, mensajes, explicaciones de los niños, discusiones entre progenitores o comportamientos que le resultan extraños.

Nuestro trabajo consiste en identificar dentro de todo ello qué hechos objetivos podrían investigarse.

3. Comprobamos la legitimacióon y la viabilidad

La Ley de Seguridad Privada exige acreditar un interés legítimo para aceptar una investigación privada. También debemos valorar si aquello que se pretende comprobar puede investigarse respetando los límites legales.

4. Definimos un objetivo concreto

No «seguir a mi ex».

Sino, por ejemplo:

«Comprobar qué sucede en las entregas previstas durante determinadas fechas».

La diferencia parece pequeña, peroo cambia completamente la calidad de una investigación.

5. Planificamos las actuaciones

Elegimos las fechas, horarios, medios y número de investigadores necesarios para poder documentar los hechos de forma eficaz y proporcionada.

6. Investigamos y documentamos

Durante el servicio registramos aquello que realmente sucede, tanto si confirm las sospechas iniciales como si no.

7. Elaboramos el informe

Finalizada la investigación, confeccionamos el correspondiente informe con las actuaciones realizadas y los hechos constatados, incorporando cuando proceda el material obtenido durante el servicio.

8. Ratificamos cuando es necesario

Si el informe se aporta a un procedimiento y somos requeridos, el detective puede comparecer para reconocerlo, ratificarse en su contenido y responder sobre los hechos consignados en él.

Preguntas Frecuentes sobre detectives privados, cutodia y régimen de visitas

¿Puede un detective demostrar que mi ex incumple el régimen de visitas?

Puede documentar hechos relacionados con esos posibles incumplimientos: entregas que no se producen, horarios, ausencias u otras circunstancias observables. La valoración de si esos hechos constituyen jurídicamente un incumplimiento y qué consecuencias deben tener corresponden al abogado y al tribunal.

¿Puede un detective investigar durante los días de custodia de mi expareja?

Puede estudiarse una investigación cuando exista un interés legítimo y un hecho concreto que necesite comprobarse. La existencia de una custodia no permite realizar una vigilancia indiscriminada de toda la vida privada del otro progenitor.

¿Puede seguir al padre o a la madre de mis hijos?

Un detective puede realizar seguimientos dentro de una investigación legítima y respetando los límites de la Ley de Seguridad Privada. La actuación debe guardar relación con el objeto de la investigación y ser necesaria y proporcionada.

¿Un detective puede saber qué ocurre dentro de la vivienda de mi expareja?

No mediante una investigación que invadda el domicilio o la intimidad desarrollada en lugares reservados. La Ley de Seguridad Privada excluye expresamente este ámbito de la investigación privada.

¿Las fotografías de un detective sirven como prueba?

Las fotografías y vídeos obtenidos legalmente pueden acompañar a un informe de investigación. Sin embargo, su utilidad dependerá de qué muestran, de su contexto y de su relación con los hechos que necesitan acreditarse. La valoración final de la prueba corresponde al traibunal.

¿Sirve el informe de un detective privado como prueba?

El informe puede aportar hechos y pruebas a un procedimiento y el detective puede ser requerido para ratificarlo judicialmente. Su utilidad dependerá también de que la investigación haya sido realizada respetando los límites legales.

¿El informe de un detective puede presentarse en un procedimiento de familia?

Sí. La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla expresamente los informes elaborados por profesionales de la investigación privada legalmente habilitados sobre hechos relevantes para las pretensiones de las partes y regula la comparecencia y ratificación de sus autores.

¿Necesito hablar primero con mi abogado?

No es impresindible para realizar una primera consulta con un detective. Sin embargoo, cuando existe ya un procedimiento judicial o se está preparando una modificación de medidas, la coordinación con el abogado puede ayudar a centrar la investigación en lo hechos verdaderamente relevantes.

¿Cuántos días hacen falta para obtener pruebas?

Depende de aquello que se quiera demostrar. Un hecho puntual puede comprobarse en una sola actuación. Una conducta que se afirma que es habitual puede requerir varias jornadas para poder determinar si realmente existe reiteración.

¿Un detective puede ayudarme a conseguir la custodia?

Puede ayudar a obtener y documentar hechos que posteriormente puedan utilizarse dentro de un procedimientoo, pero no puede garantizar el resultado. La decisión sobre la custodia corresponde al tribunal.

Antes de contratar a un detective, hay una pregunta más importante

Los conflictos relacionados con los hijos son probablemente algunos de los asuntos en los que resulta más difícil separar lo que sabemos, lo que sospechamos y lo que podemos demostrar.

Por eso, antes de iniciar una investigación, nosotros planteamos dos preguntas:

¿Qué hecho concreto necesitamos comprobar?

¿Qué utilidad puede tener demostrarlo?

Si ambas preguntas tienen una respuesta clara, podremos estudiar cómo obtener esa información de manera legal, discreta y proporcionada.

Si no la tienen, probablemente sea mejor definir primero el problema antes de empezar a investigar.

Porque una investigación privada no debería utilizarse para acumular información sobre una expareja ni para prolongar un conflicto personal.

Debe servir para algo mucho más concreto: convertir una situación discutida en hechos que puedan comprobarse objetivamente.

En Detectives Garbo realizamos investigaciones relacionadas con custodia de menores, incumplimiento del régimen de visitas y otros conflictos familiares, siempre dentro de los límites establecidos por la legislación española.

Trabajamos desde Baleares, con actuaciones habituales en Mallorca, Ibiza, Menorca, Formentera, así como en Alicante y el resto de España cuando las características del caso lo requieren.

Y antes de recomendar una investigación, analizamos precisamente eso: si realmente podemos obtener una prueba que aporte algo útil al problema que el cliente necesita resolver.

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